¿Qué es la Música litúrgica?


Descubre el significado y lo espiritual de la Música litúrgica

Lectura de 3 min
14 de agosto de 2026
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¿Qué es la Música litúrgica?


Hay que eliminar todo efecto que pueda ser profano. San Pío X, en su encíclica Motu proprio, señala: «La música sagrada debe de ser santa y, por lo tanto, excluir todo lo profano, no sólo de sí misma, sino en el modo con que se interpreta».

Son efectos impropios del templo:

  • El vibrato exagerado de la voz.

  • Los portamentos.

  • Los sollozos.

  • Los contrastes demasiado pronunciados.

  • El dramatismo rebuscado.

La primera ley de San Ambrosio en el canto sagrado es la modestia, el respeto que impone el lugar, la asamblea, la función litúrgica y, sobre todo, lo más importante: el texto santo.

Los músicos deben tener el convencimiento absoluto de la importancia de la liturgia. De aquí nace la necesidad de que todo músico posea amplios conocimientos litúrgicos e históricos, y, sobre todo, de la doctrina y, mejor aún, de la teología.

El fin último de la música en la liturgia es dar gloria a Dios. Es música, sí; pero, ante todo, es oración.

La misión de la música dentro de la liturgia no es llenar un hueco, distraer o entretener a los fieles. Es y debe ser dar eficacia a la plegaria que los fieles recitan en voz baja o meditan en completo silencio, acompañando su oración con la música, dando gloria y adorando a Dios mismo, que se hace presente en todo su esplendor, en sangre, cuerpo, alma y divinidad, en el altar; transportando a la contemplación de los misterios de nuestra fe que se celebran en su presencia: el mismo Hijo de Dios, la segunda Persona de la Santísima Trinidad.

Los músicos, el coro y el director no deben servirse de la interpretación para expresarse a sí mismos, expresar sus sentimientos o lucir sus habilidades. No serían fieles servidores de la liturgia, sino servidores de su propia personalidad. Así, todos deben estar subordinados a la liturgia.

El texto es el alma y la vida de la pieza polifónica, así como lo es en el canto gregoriano.

Las melodías polifónicas son hijas de las melodías puras del canto gregoriano y, como tales, al tener parentesco con ellas, deben comportarse con idénticos modales.

Asimismo, el canto gregoriano y la polifonía no deben llevar esos aires agitados propios de una interpretación exagerada.

«Por eso el canto gregoriano ama la línea curva y ondulante; son dulces, inspiran paz y rechazan las aristas duras e hirientes, que inspiran turbación, y Dios no habita en la turbación, siendo Dios de paz y amor».

El ego, la soberbia y el ruido son el veneno para nuestra alma. El demonio usa estas tres cosas para corromper nuestra voluntad y hacernos caer en pecado.